Pies alados

maria noel riccetto revista mola

 Primera bailarina del Ballet Nacional del Sodre, nació en Durazno, y sus primeros plié, fueron en una academia de barrio, a la vuelta de su casa. El tiempo transformó a aquella pequeña María Riccetto en figura internacional, llegando a ser solista del American Ballet Theatre de Nueva York durante 13 años y logrando el premio “Benois de la Danse”, el galardón más importante de la danza clásica en el mundo.

Verla sobre los escenarios es conectar con la magia del ballet, es volar, es trascender. +mola te deja una María Riccetto única: mini entrevista + fotorreportaje de Ari Dunski, un fotógrafo excepcional, con esa mirada donde la imagen lo dice todo.

 

¿Cómo fueron tus comienzos? ¿Siempre supiste que te dedicarías a la danza?

Empecé en una academia de barrio, a la vuelta de mi casa. Nunca pedí para bailar y no tenía idea de que ésta iba a ser mi vida.

¿Siempre recibiste apoyo de tu familia?

Por supuesto.

¿Cómo es el día a día de una bailarina profesional?

Comienzo a las 8 de la mañana y termino a las 5 de la tarde. Es 100% de pasión, de constancia y de sacrificio.

¿Cómo lograste conciliar tu vida personal con esta vida de viajes, largos ensayos y entrenamiento constante?

Con naturalidad. El que me conoce sabe lo que hago y lo que esto representa en mi vida.

Desde tus comienzos hasta ahora ¿En qué cambió el ballet uruguayo? ¿Cómo impactó la llegada de Julio Bocca?

La llegada de Julio popularizó el ballet y lo hizo cercano y tangible para todos.

La gente conoce y habla de ballet, se agotan con anticipación las entradas, se llenan los teatros, y antes no pasaba.

¿Necesita más popularidad o sigue siendo un espectáculo con un público definido y acotado?

Totalmente erróneo seguir pensando que el ballet es para un público acotado y definido. El ballet es de todos y para todos. No hay excusas económicas por las cuales la gente no pueda acceder a ver una obra de ballet. El Ballet Nacional del Sodre tiene entradas que van desde los 60 pesos.

El aplauso del público ¿es igual en Moscú, New York o Montevideo?

El de casa es siempre mejor. Pero aun así me siento agradecida y feliz de haber tenido la oportunidad de haber sentido los aplausos de New York y Moscú.

¿Estamos a años luz de otros países en cuanto a la importancia que le damos al ballet o venimos por buen camino? ¿Qué falta?

Venimos muy bien.

Fuiste la primera bailarina del Ballet Nacional del Sodre en lograr el premio Benois de la Danse, el galardón más importante de la danza clásica en el mundo. ¿Te lo imaginabas o fue un impacto? 

Fue un impacto. Una muy linda sorpresa a esta altura de mi carrera.

¿Qué significó en tu trayectoria profesional recibir este premio?

Un reconocimiento enorme a tanto trabajo. Y demostrar que se puede.

Fuiste solista del American Ballet Theatre de Nueva York durante 13 años, hasta su vuelta a Uruguay en 2012. ¿Cómo fue esta experiencia? 

Increíble. Enriquecedora. Y si la tuviera que volver a vivir, la viviría de vuelta. Amé mis años ahí.

¿Cómo trabaja y vive un bailarín que forma parte de esta compañía?

Con la misma pasión, compromiso y sacrificio que cualquier otro bailarín. La diferencia es que vivís nada más y nada menos que en NYC y bailas en el Metropolitan Opera House. Un bailarín real toma su carrera de la misma manera, con la misma seriedad y compromiso, en cualquier parte del mundo.

Si tuvieras la posibilidad de describir en palabras lo que  sentís cuando estás en el escenario ¿cómo lo definirías? 

Imposible de describir. Sólo el que tiene ese contacto con el público y con un escenario puede entender qué se siente.

De todos los personajes que interpretaste ¿con cuál te sentiste más a gusto o más identificada?

Hay varios. Amo a Julieta.

En el American Ballet Theatre, ensayaste con Benjamin Millepied, el coreógrafo francés (marido de la actriz Natalie Portman) e Irina Kolpakova, primera bailarina y estrella del ballet ruso, fue tu maestra en la compañía. ¿Qué recuerdos guardas sobre ellos, tu pasaje por estas compañías y su forma de sentir el ballet?

Siempre los recuerdo con mucho cariño. Cada vez que nos vemos es como si el tiempo no pasara. Me enriqueció conocerlos.

¿Existe un tiempo cronológico dónde se debe parar? ¿Cuál es la edad cumbre de una bailarina?

Es muy personal. Quizás el tiempo que yo considere correcto para mí, no lo sea para otra bailarina. Me gustaría retírame y que la gente diga: “Qué lástima!”

¿Hay mucha competencia a nivel mundial? ¿Qué tanto hay de cierto con lo que se mostró en la película “El Cisne Negro”?

Hay competencia. Y exigencia. Pero yo he creado lazos para toda la vida. Se conoce gente maravillosa y, no tanto, como en todos lados.

¿Sos muy exigente?

Muy.

En un escenario quién se lleva todas las miradas ¿el hombre o la mujer?

Quiero pensar que los dos.

Con tu propia Academia, María Riccetto Studio, ¿sentís que cerrás un círculo?

Para nada, recién empiezo.

 ¿Proyectos para un futuro cercano?

Muchos. Sólo necesito tiempo para plasmarlos. Quiero seguir desarrollando el Studio. Generar cosas nuevas, quiero agregar danza inclusiva en la grilla de horarios de María Riccetto Studio, traer profesores de otros lados. Seguir haciendo crecer el vínculo con la Fundación Julio Bocca en Buenos Aires (este año se generó un intercambio entre 4 chicas becadas que fueron a Buenos Aires y 4 becadas que vinieron de Argentina a Montevideo). Puedo seguir enumerando muchas cosas. Esto sólo es el comienzo!!!

  • 1990 comienza sus estudios de ballet en la Escuela Nacional de Danza 
  • 1998 se perfecciona en North Carolina School of the Arts en Estados Unidos
  •  1999 se une al American Ballet Theatre, donde tres años más tarde asciende a Solista
  •  2012 Se incorpora al Ballet Nacional del Sodre como Primera Bailarina residente.
  • 2017 Primera bailarina del Ballet Nacional del Sodre en lograr el premio “Benois de la Danse”, el galardón más importante de la danza clásica en el mundo